Magia a la luz de la luna

magic-in-the-moonlightHe estado repasando la filmografía de Allen y he visto que el último año natural en el que el bueno de Woody no hizo una película fue 1981. Ojo con eso. El tío lleva ¡32 años! sacándose de la manga una peli anual (y la mayoría de ellas son de notable para arriba). Con esto quiero decir que este adorable octogenario se ha ganado a pulso hacer lo que le salga del nabo a estas alturas.
Aún no he hablado de la peli que nos ocupa porque únicamente viendo su cartel se puede intuir fácilmente lo que es: una comedia romántica muy en la línea de su última época. ¿Es una mala película? No. ¿Es capaz Allen de hacer algo mejor? Por supuesto. Pero, como decía, con semejante velocidad de crucero no siempre nos puede ofrecer lo mejor de él.


Lo mejor:
su pareja protagonista es adorable.
Lo peor: es previsible.

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Blue Jasmine

Blue JasmineLo confieso, no soy muy fan de Woody Allen, así que mi crítica es la de uno que no le compra al director neoyorquino todo lo que hace. Pero tengo que decir que Blue Jasmine me ha convencido. Con los elementos característicos de su filmografía (personajes con encanto y buenos diálogos), Allen construye una historia de desamores y pérdidas que a su manera es un espejo del mundo “en crisis” en el que vivimos hoy en día, lleno de nostalgia y locura. Lo bueno es que consigue controlar el drama dominándolo en todo momento a través de la comedia. Y ya sé que todos los elogios irán para Blanchett, pero yo quiero hacer una mención especial para Sally Hawkins y Bobby Cannavale, protagonistas de algunos de los mejores momentos del film.


Lo mejor:
cómo transforma el drama en comedia.
Lo peor: se podría ahorrar algún flashback.

A Roma con amor

Siempre me cuestan estas películas con episodios. Creo que si ya es difícil crear una única historia sólida con unos personajes de entidad, no puede salir nada bueno si todo el trabajo se multiplica por cuatro, cinco, o los capítulos que sean. Normalmente estas películas promedian un par de buenos episodios y otros dos o tres no tan afortunados. Más o menos podríamos aplicar esa media a esta película y, aún así, sus dos mejores historias (la de Woody Allen y la de Roberto Benigni) no dejan de ser buenos gags que se quedan sólo en eso. El surrealismo de estos dos relatos nos deja un par de momentos brillantes pero, en conjunto, la cinta no pesa suficiente, las historias se hacen largas y el desenlace de todas ellas es, como poco, insatisfactorio.


Lo mejor:
el tinte surrealista de las historias de Allen y Benigni.
Lo peor: la evolución y cierre de todas las historias.