Inmaduros

¿Quién no ha soñado alguna vez que aún le quedaba una asignatura de la universidad para terminar la carrera? Es una pesadilla recurrente que, no sé porque, provoca un mal rollo increíble. Este es el pretexto que mueve el argumento de Inmaduros: por un error administrativo, los alumnos ya cuarentones de un colegio de Roma tienen que repetir su examen de selectividad. Y así se reencuentra una pandilla para descubrir como, o mejor dicho, como no han cambiado sus vidas. La peli presenta muchos tópicos que ya hemos visto en otros filmes sobre la inmadurez en el mundo actual (gente viviendo con sus padres, el miedo a tener hijos o pareja estable, etc), pero la verdad es que lo hace con elegancia y muy buen rollo. Para pasar un buen rato.


Lo mejor:
la buena química de la pandilla protagonista.
Lo peor: arriesga demasiado poco.

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Snowtown

La historia del cine está llena de monstruos terroríficos que asustan con sólo mirarlos. Sin embargo, los más peligrosos no son los que dan miedo a primera vista, sino los que parecen el vecino perfecto. Estos monstruos, tan típicos de Haneke, esconden su odio tras la apariencia de una persona normal, de mirada afable y discurso peligrosamente venenoso. Justin Kurzel se sitúa en un terreno casi documental para contarnos la historia de Jamie, un adolescente de barrio marginal que encuentra en uno de estos seres la figura paterna que le falta. Con una atmósfera enfermiza, Kurzel nos muestra con extrema frialdad la descomposición de la mente de Jamie. Y lo hace con una mirada contemplativa que es su mejor aliada y, a su vez, su peor enemiga.


Lo mejor:
Lucas Pittaway y Daniel Henshall, extraordinarios.
Lo peor: la falta de ritmo en algunos tramos del film.

Centauros del desierto

En la edición en DVD que yo tengo de esta película hay escrita en la contraportada la opinión de Steven Spielberg sobre el filme. Es clara y directa: “La mejor película de la historia” ¡Madre de Dios! Ya me dirás que puedo añadir yo ahora. La verdad, esto de “la mejor” es siempre una cuestión complicada porque depende de lo subjetivo, pero no hay ninguna duda de que Centauros del desierto entraría en el 11 ideal de las mejores pelis de la historia. No sé si sería Messi o Maradona, pero ahí estaría. Su épica, su oscuridad crepuscular, su retrato del héroe que vuelve a casa, su modernidad, su argumento, la dirección de Ford… y John Wayne, que es “el vaquero”. Si a alguien no le gusta el western que vea esta peli, y ya hablamos luego.

Lo mejor: su retrato del héroe anti-heroico.
Lo peor: me niego a poner nada aquí.

Sácame del paraíso

Lo primero que tenemos que hacer a la hora de encarar una película como ésta es no pedirle peras al olmo. Si nos relajamos y no nos ponemos exigentes, no lo pasaremos nada mal viendo Wanderlust. Tampoco lo vamos a flipar pero, por lo menos, no habrá sido una pérdida de tiempo. A su favor tiene que posee varios personajes secundarios interesantes, y que los actores que los interpretan están bastante bien. En contra, que todo lo que pasa en la película se ve venir de lejos, y que no hace toda la gracia que le debemos exigir a una comedia, por mucho que Paul Rudd se ponga en plan Jim Carrey. Pero bueno, si queréis ver como atizan a la comunidad hippie-naturista-flowerpower, id a verla. Se sabe que no es tofu todo lo que reluce.


Lo mejor:
la reunión en la HBO. Y el sueño de Rudd.
Lo peor: es plana plana.

Moonrise Kingdom

Amigos, poneos un babero y degustad esta maravilla. Wes Anderson se muestra más desatado que nunca y, explotando sus mejores armas, nos cuenta una historia de amour fou entre críos digna de la mejor nouvelle vague. Visualmente la película es un prodigio, y sus pictóricos fotogramas (casi cuadros de Hopper) transmiten la nostalgia necesaria para contar lo que su director pretende: el mundo adulto apesta. Los adultos lo hacemos todo complicado, aburrido, burocrático. Los niños no. Ellos quieren algo y lo hacen. Aunque sea casarse con 12 años. Por eso a todos nos gustaría volver a ser niños. Pero ya que eso no puede ser, lo mejor es entrar en una sala de cine, ver Moonrise Kingdom y salir deseando ser un boy scout.


Lo mejor:
la sintonía entre forma y contenido.
Lo peor: muy poco. Tal vez que su extravagancia pueda echar para atrás a los que no conozcan a Anderson.

Hysteria

Al principio de la peli un cartel anuncia lo típico de “basado en hechos reales…”. No se porque no me atraen mucho los films que llevan esta premisa. Pero justo después de leer esto, aparece otro intertítulo que remata la frase diciendo “…en serio”. Así que la comedia estaba asegurada. No sé lo que se acerca la narración a la realidad (cuenta la invención del vibrador en la Inglaterra del siglo XIX), pero la película es muy divertida y está bien hecha. Ligera, facilona y estúpida en algunos momentos, pero divertida al fin. Ahora bien, que no os engañe el cartel inicial, lo importante del film no son los hechos que cuenta, sino el trío amoroso de sus protagonistas. La vibración se queda en el fondo, y lo que importa es la comedia romántica.


Lo mejor:
Maggie Gyllenhaal y Rupert Everett.
Lo peor: su contenido social queda un poco forzado.

Acto de valor

¿Saben aquel que diu que un soldado se va a la guerra, su mujer está embarazada, se despiden con mucha emoción, luego el soldado le da a su compañero una carta para su hijo “por si a caso”, y va el soldado y se muere? Este es seguramente el spoiler más previsible de la historia, el gag que cualquier programa de humor haría sobre una peli de guerra. Pues ¡Pam! Acto de Valor lo ha vuelto a hacer. Súmale unos malos medio rusos medio musulmanes que tienen guerrilleros por la selva de Costa Rica y ya tienes el pack completo para la americanada perfecta.

Nada más que añadir, un panfleto de propaganda para que te apuntes al ejército americano. Y a mí me pilla lejos.


Lo mejor:
las escenas de acción están bien hechas, muy consoleras.
Lo peor: la propaganda es lamentable.

Diamond Flash

Carlos Vermut ha perpetrado una joya. Una indefinible obra que tiene lo cotidiano como escenario de una lynchiana historia coral llena de recovecos. Vermut camina por la línea que separa el drama de la comedia con una firmeza envidiable. Y lejos de artificios visuales, se las apaña con planos fijos, sostenidos, como si estuviera filmando sórdidas viñetas de Daniel Clowes o David Sánchez.
Da la sensación que el resultado final es exactamente lo que su director quería que fuese su primera película. Con lo que llegamos a una conclusión: la libertad creativa, lejos de imposiciones externas, es un requisito esencial para lograr obras como ésta. Siempre que haya talento, claro. Pero de eso a Vermut le sobra.


Lo mejor:
la sensación de estar viendo algo insólito.
Lo peor: que sea tan difícil de ver en una sala de cine.

À l’intérieur

Que la protagonista de una película de terror gore sea una mujer embarazada ya promete muchas emociones y mal rollo desde el primer minuto. Si a todo esto le sumas una casa en un barrio poco transitado y una nochebuena sin compañía ya la tienes montada. La primera hora de la película es buenísima, muy inquietante y tensa. Todo contado con sobriedad y “buen mal gusto”. Ahora, llega un momento en que la historia se deja llevar por el gore, las tijeras, las agujas de ganchillo y los espejos rotos.
El festival sangriento se nota un poco descontrolado, el giro final se ve venir de lejos y se desluce un poco lo que había conseguido hasta el momento. Eso sí, si queríais sangre, aquí tendréis dos tazas a rebosar.


Lo mejor:
el mal rollo que genera desde el inicio.
Lo peor: efecto especial spray, y no digo más.

Encontré al diablo

encontre-al-diabloNo es nuevo que un policía desatado se tome la justicia por su mano y se lance a la caza del asesino de turno. Lo curioso aquí es que a la media hora de película ya lo ha capturado. Pero, como ya pasaba en la excelente The Chaser, la marcha empieza a partir de ahí.
Puede que no tenga la profundidad de algunos de sus referentes (Seven o la ya citada peli de Na Hong-Jin), pero lo que sí tiene es fuerza suficiente para cogerte del cuello y clavarte en la butaca desde la primera escena. Ahí empiezan 140 minutos que se devoran sin esfuerzo, gracias, en gran parte, a sus giros dramáticos y a sus ingeniosas soluciones de realización (ojo al tráveling circular en el interior del taxi).
Un aviso final: es violenta hasta decir basta.


Lo mejor:
su trepidante y enfermizo devenir.
Lo peor: apunta tan alto que el desenlace sabe a poco.