Los Vengadores

El material que tenía entre manos Joss Wheldon era tan suculento como peligroso: mezclarlo mal podía suponer matar al espectador de una indigestión. Pero nada más lejos de la realidad. Wheldon ha hecho un pastel con todos los ingredientes posibles y el pastel está que te cagas. Eso sí, el chico partía con una ventaja: ya tenía los personajes construidos y cada uno de ellos se traía el carisma de casa.
Sacando el máximo provecho a esta circunstancia, Wheldon ha organizado una fiesta trepidante y divertidísima. Y en esto último tiene mucho que ver Robert Downey Jr, una suerte de showman que hace de anfitrión y se mueve como pez en el agua en este tipo de guateques.
Dudo que se haga un blockbuster mejor este año.


Lo mejor:
los planos (en especial uno secuencia) en que coincide toda la cuadrilla.
Lo peor: Loki no es rival. Con un villano a la altura la película sería el no va más.

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Harry el sucio

Se abre la puerta, aparece Clint Eastwood y suelta una frase. Ya está, a mí ya me tiene en el bolsillo. Así de fácil. Y esto es algo al alcance de muy pocos. Entre ellos, Clint putoamo Eastwood.
Don Siegel pilla al rudo vaquero de Leone, lo bautiza como Harry Callahan y le paga un billete hasta San Francisco para que ponga un poco de paz entre tanto maleante.
Harry es un poli duro, violento y malhablado. Pero se hace querer. De él beben tantos personajes posteriores que sólo por eso la película se vuelve imprescindible.
No terminaré sin destacar el memorable psicópata de Andy Robinson y la genial dirección de Siegel, que consigue muy hábilmente que a la película no le pesen los años.


Lo mejor:
Eastwood.
Lo peor: que sus secuelas no estén a la altura.

La Maldición de Rookford

Tu vas al cine y pides el McMenú básico de peli de terror gótica y te viene un caserón que da miedo, doble ración de niños con la piel muy blanca, protagonistas con un pasado tormentoso y de regalo el típico fantasma de uno que la palmó por la zona hace unos años. Pues La Maldición de Rookford tiene todo esto, ambientado en la posguerra de la Primera Guerra Mundial. Ningún riesgo, ninguna sorpresa, ninguna novedad. Pero la peli está bien hecha y funciona. No inventa nada, pero si te gustan este tipo de historias te va a entretener.

A destacar también el gran trabajo de Rebeca Hall, que es la que no era ni Penélope ni Scarlett en Vicky Cristina Barcelona.


Lo mejor:
su buena factura.
Lo peor: la hemos visto 1000 veces.

Martha Marcy May Marlene

¡Coged ahora mismo una libreta, un post-it o la palma de la mano y apuntad el nombre de esta película porque si no os quedaréis en blanco delante de la taquilla del cine! Y es que detrás de todos estos nombres difíciles de recordar en su conjunto hay una peli buenísima. El título refleja a la perfección lo que explica el filme, la confusión de identidades que sufre una chica tras abandonar la secta con la que vivía y volver con su familia. Mezcla su pasado con su presente y vive en un estado de constante paranoia. Y como espectador te sientes en todo momento igual que la protagonista.
Ni Martha, ni Marcy, ni May, ni Marlene. Quedaros con el nombre de Elizabeth Olsen, que tiene más futuro que sus gemelas hermanas.


Lo mejor:
la fría tensión que mantiene todo el rato.
Lo peor: que la etiqueta “indie” pueda apartar a mucho público.

In Time

Andrew Niccol tuvo (de nuevo) una brillante idea. Pero, joder, esta vez la idea lo superó.
Tras un buen arranque, en el que intuimos que podemos estar ante de algo grande, la película huye. Literalmente. Se pone a correr. Y a saltar. Y a correr. Y venga a correr. Lo que podría haber sido un clásico moderno de la ciencia ficción (sí, yo creía mucho en ella) se queda en un mediocre producto de acción con dos caras bonitas al frente.
Reiterativa en su mensaje, la peli nunca se pone seria. Prefiere asegurar el tiro con el corre-que-te-pillo.
Mención aparte merece la gesta de Amanda Seyfried: hacer todas las persecuciones de la peli con tacones. Tela.


Lo mejor:
la idea inicial.
Lo peor: como se ha llevado a cabo.

Los Juegos del Hambre

Tener dinero no te asegura una buena película. Pero tener dinero, un guión excelente, una gran dirección y unos buenos actores… ya es distinto. Los Juegos del Hambre es una excelente peli comercial destinada a un público joven. Pero lejos de tratar a los espectadores como gilipollas (algunas veces este tipo de cine tiende a ello), es una película inteligente, bien hecha y con muchas lecturas. Combina acción, aventuras, ciencia ficción y tiene mensaje.

Te introduce en el complejo mundo que plantea casi sin que te enteres y te atrapa durante más de dos horas. A veces tienes la sensación de que te estás perdiendo algo, lo justo para que te entren ganas de leer el libro. Y eso no es nada malo.

 
Lo mejor: Jennifer Lawrence, la heroína de todo esto.
Lo peor: la cámara a lo “Lars Von Trier” desmerece algunas escenas de acción.

Kiseki (Milagro)

Dicen que la cultura japonesa tiene una concepción distinta del tiempo y películas como Kiseki lo demuestran. Es una lástima, pero la excesiva duración de esta película se lo carga todo. Tanto es así, que lo mejor del filme es el final, por lo que cuenta, pero sobretodo porque se han acabado los 130 minutazos de miradas constantes al reloj.

La idea es buena (dos hermanos separados por un divorcio) y los niños protagonistas son espectacularmente naturales. Pero no tiene ritmo, y para mi gusto hay demasiadas escenas anuncio: música pop y planos de niños. Y dejan sonar toda la canción. Y hay muchas canciones, un doble CD entero.


Lo mejor:
la interpretación de los pequeños.
Lo peor: grrrrrrrr siuuuuu (así suenan los ronquidos).

Redención

Uno de los grandes retos de toda película es conseguir que te importe lo que estás viendo. Y ésta no sólo lo consigue, sino que lo hace con tan pocos elementos y de una forma tan natural que asusta. Esto se debe a que en esta cinta no ves a actores. Ves a personas. A dos personas con una vida, un pasado y unos miedos que no parecen salir de ningún guión.
Tyrannosaur es una película desgarradora y no deja buen cuerpo. Pero también es valiente, bella y profundamente humana.

Y el colofón llega al final, cuando salen los créditos y te enteras que su director es el actor inglés Paddy Considine. Y que esto es su debut como director. Y ya lo flipas.


Lo mejor:
la complicidad entre Peter Mullan y Olivia Colman.
Lo peor: un desenlace un pelín fácil, por decir algo.

Take Shelter

Una tormenta es aquella nube capaz de producir un trueno audible (esto no lo digo yo, lo dice wikipedia). En Take Shelter el personaje principal es el único capaz de escuchar el ruido de algo malo que se aproxima, y eso genera la duda que es el principal motor de la película: ¿Es un enfermo o un visionario? Afrontando esta pregunta es cuando el filme consigue su mayor logro, poniéndonos al mismo nivel del protagonista, viendo lo que él ve, dudando de lo que él duda. Nos encierra en el refugio que está construyendo y no nos deja salir. Todo el peso cae sobre Michael Shannon y se lo carga a las espaldas con una interpretación sublime, acompañado por una también genial Jessica Chastain, que menudo año cinematográfico lleva.

Lo mejor:
el retrato de la enfermedad mental y como lo afronta su protagonista.
Lo peor: igual 2 horas es demasiado.

De Nicolas a Sarkozy

No, no nos hemos equivocado con la foto de la peli. En francés se llama “La conquista”, y para que nadie vaya al cine pensando que verá a Hernán Cortés o Pizarro aquí han adaptado libremente el título. Y como éste resume, la película intenta contar como Sarkozy pasó de casi desconocido a presidente de Francia, y la incidencia que esto tuvo en la relación con su ex mujer. Y digo intenta porque al final las interpretaciones de los actores imitando tan fielmente a sus personajes hacen que siempre veamos a los políticos en vez de a las personas, y no terminamos de entender la vida privada del presidente y su ex mujer. Y eso era lo importante, porque los hechos políticos ya los conocíamos (bueno, yo es que soy muy del telediario).


Lo mejor:
si os gusta la política la peli entretiene, y los actores imitan bien sin caricaturizar.
Lo peor: creo que no consigue contar lo que se proponía.