El Niño

el_ninoEl Niño empieza como un tiro. A los cinco minutos ya sabes que la cosa va en serio. Porque en esa primera secuencia la peli ya ha mostrado dos de sus grandes cartas: las escenas de acción y Luis Tosar. Estos son los dos pilares que hacen de El Niño un thriller notable. Hay en él energía, rigor y talento. Todo va viento en popa… hasta que aparece el amor. De veras que me esforcé para que no fuera así pero, maldita sea, esa historia de amor imposible entre el Niño y su novia ni me la creí, ni la vi a la altura de todo lo demás.
Por suerte, la muchacha desaparece pronto, dejando sitio para lo bueno, la trama criminal. Ahí sí. Ahí Monzón va sobrado y se muestra como uno de los tipos más solventes del panorama nacional.


Lo mejor:
sus escenas de acción, en especial las relacionadas con el helicóptero.
Lo peor: la historia de amor.

La isla mínima

la_isla_minimaPeliculón. Alberto Rodríguez ya dio muestras de su talento en su anterior película, pero aquí se consagra como uno de los grandes nombres de nuestro cine. El gran logro de La isla mínima es el ecosistema que ha sabido crear Rodríguez. Y no lo digo por los asombrosos paisajes que muestra la peli, sino por esa atmósfera malrollera que flota en el ambiente desde los títulos de crédito iniciales. En ese microcosmos donde todo el mundo oculta algo tiene lugar un thriller en toda regla, con un guión, unos intérpretes y una fotografía que rozan la perfección.
Viendo la película, no pude dejar de pensar en otra joya del género, Memories of Murder (prometemos crítica pronto). Y que me pase eso con una película es la mejor de las señales.


Lo mejor:
tiene el aroma de las grandes cintas del género.
Lo peor: tal vez no ver más a Antonio de la Torre.

God help the Girl

God help the GirlUna recomendación: si no tenéis nada que contar, no hagáis una película. Que sois músicos y se os vienen a la cabeza unas cuantas canciones chorras para que canten chicas guapas, pues haced un videoclip hortera o un anuncio de compresas con alas, pero no hagáis una película. God help the girl es el vacío absoluto. Primero, porque el argumento no avanza hacia ningún lado que lo haga mínimamente atractivo. Y segundo, porque los personajes no despiertan ningún interés más allá de saber en qué tienda se compraron la ropa (miento, si que despiertan algo en el espectador, a los tres protas les pegarías unas cuantas collejas). Si no estáis preparados para la gilipollez extrema, evitad ir al cine a ver esto.


Lo mejor:
algunos momentos musicales.
Lo peor: hay tanto para escoger como “lo peor” que mejor me callo.

Lucy

LucyNo sé qué porcentaje de su cerebro utilizó Luc Besson para dirigir Malavita, pero está claro que no usó ni un 1% de su talento. Por suerte con Lucy el director francés ha vuelto a encontrar el buen camino apostando, como en sus inicios, por la acción de calidad. Pero lejos de intentar lo mismo que en sus películas noventeras, Besson se ha dejado llevar por la imaginación y ha añadido un poco de descontrol y psicodelia al argumento y la realización de la película. Y si sumamos una Scarlett Johansson que de nuevo brilla como heroína de acción (muchas gracias, Marvel), unos buenos malotes coreanos y un final para fliparlo en colores, pues tenemos el entretenimiento perfecto para aquellos que quieren ir al cine a disfrutar sin complejos.


Lo mejor:
es violentamente entretenida.
Lo peor: los momentos National Geographic.

Boyhood

boyhoodBoyhood es una película imprescindible. Y no tanto por la calidad intrínseca de la peli (que tiene, y mucha), sino por ser un experimento cinematográfico difícilmente repetible. Me flipa que alguien se haya atrevido a hacer algo así. Y Linklater lo explica con una lógica aplastante: no veía otra manera de mostrar el paso del tiempo en ese crío que rodándolo así. Ole tus huevos.
El trabajo de los actores es fabuloso, en especial lo que hacen Ellar Coltrane y Ethan Hawke. Padre e hijo protagonizan algunas de las mejores escenas de la peli. Una peli que avanza en un estado de gracia constante pero que carece, creo, de una escena monumental, de alguno de esos momentos álgidos y tremendos que sí tenía, por poner un ejemplo, La vida de Adéle.


Lo mejor:
que tras el brutal experimento hay una gran película.
Lo peor: el atrevimiento de Linklater no se merece un Lo peor.