La princesa Kaguya

La princesa KaguyaTener el sello de Studio Ghibli es siempre una garantía de calidad. Pero es que La princesa Kaguya es mucho más que una gran película, es una obra de arte en movimiento, con escenas que bien podrían estar en un museo. Su dibujo es una auténtica delicia y la narración es sencilla pero perfecta. Aunque no os engañéis por sus imágenes delicadas, como ya pasaba con El viento se levanta, esta nueva película del estudio japonés no es un producto infantil. Es hermosa y tiene mucho color, pero en el fondo es una historia muy triste y dura.
Son casi dos horas y media de duración a un ritmo pausado, pero si tenéis paciencia sabréis disfrutar de cada uno de sus fotogramas. Ghibli, no cambies nunca.


Lo mejor:
es visualmente inmensa.
Lo peor: que la confundan con un producto infantil.

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R100

R100Declaro mi amor eterno hacia Hitoshi Matsumoto. Porque cada vez que veo una de sus películas me sorprende, me vuelve loco y me hace reír hasta tal punto que estoy una semana con agujetas en la mandíbula. R100 ya es la tercera peli que veo de este señor en Sitges, y tengo que decir que tras Big Man Japan y Scabbard Samurai se ha convertido en un director top del certamen. Sin sus películas para mí Sitges ya no tendría sentido. Este nuevo film es otra locura que parece absurda pero funciona a la perfección ¡Cuidado! Siempre que tengas un estómago bien preparado para un humor sin fronteras ni censuras, ya que el sado es su tema principal. Yo ante tal desborde creativo sólo puedo levantarme y aplaudir durante horas.


Lo mejor:
es hilarante desde el guión hasta el montaje.
Lo peor: que no la puedes recomendar a todo el mundo.

Snowpiercer

snowpiercerSin llegar a alcanzar su mejor nivel (cuando eso pasa hay muy pocos a su altura), Bong Joon-ho se ha sacado de la manga una gran película. Partiendo de una situación muy atractiva (los últimos habitantes de la Tierra viajan atrapados en un tren que recorre el planeta), la peli se nos presenta como en una especie de juego de plataformas, de esos en los que no hay más opción que avanzar hacia delante, abriendo puertas y eliminando enemigos. Pero lo genial es que cada nueva pantalla de esta vibrante carrera nos sorprende más que la anterior. En Snowpiercer hay tensión, inteligencia y humor pero, sobretodo, hay la mano única de un director capaz de diseñar escenas tan espectaculares como elegantes. Este tio es un genio.


Lo mejor:
su fuerza e ingenio visual.
Lo peor: tiene algunas fisuras argumentales (pero amo a Bong y se lo perdono).

Ida

IdaNo había visto nunca una película en la que cada plano fuera una auténtica maravilla (bueno, que no nos oiga Wes Anderson). Ver Ida es como acudir a una exposición de fotografía, de ésas con fotos tan bonitas que le puedes dedicar toda una tarde. Pero lo más sorprendente de la película es que no se pierde en la contemplación, no le da a ninguno de sus planos ni un segundo más del necesario. Contrasta la elegancia de cada composición de cuadro con el ritmo sin tregua marcado a través de su montaje. Si con 80 minutos puede contar una historia tan bien ¿por qué perder más tiempo? Y claro, todo esto no sería nada sin sus dos espléndidas protagonistas, que crean otro contraste más, como el blanco y negro de sus planos.


Lo mejor:
que una road movie pueda ser tan preciosa y triste a la vez.
Lo peor: Polonia, blanco y negro… costará convencer a algunos para que la vean.

Enemy

enemyTras la inmensa Prisioneros, Denis Villeneuve nos trae una propuesta mucho más enigmática y arriesgada. Hay películas que se alejan de lo narrativo para intentar transmitir algo más abstracto, como una sensación o una atmósfera que transporte al espectador a otro sitio. Películas que necesitan de la participación y generosidad del público para descifrar lo que está pasando y encontrar así un significado que no verán en pantalla. En esta liga juega Enemy, un cuento perturbador sobre un chico que descubre que tiene un doble. Villeneuve consigue transmitir mal rollo desde el primer fotograma, y eso es gracias a una dirección, puesta en escena y banda sonora excepcionales. Sólo añadir que Gyllenhaal sigue cotizando al alza, por tercera peli consecutiva.


Lo mejor:
su atmósfera malrollera.
Lo peor: es tan críptica que más de uno puede sentirse estafado.

Byzantium

ByzantiumYa va bien en los tiempos que corren que de vez en cuando alguna película nos recuerde que los vampiros son unos personajes muy interesantes y con muchas posibilidades, más allá de las historias ñoñas para adolescentes con las hormonas a tope. Y si encima nos encontramos con una peli dirigida por Neil Jordan, el responsable de Entrevista con el vampiro, pues mejor que mejor. Byzantium es una historia narrada con mucho gusto, tanto en lo estético como en lo argumental. Construye un thriller con aires de cuento, mezclando la estética gótica con luces de neón. A veces la peli pierde fuerza al romperse con demasiados flashbacks, pero todos los que están hartos de tantos crepúsculos disfrutarán con esta historia.


Lo mejor:
visualmente es muy potente.
Lo peor: es irregular, no mantiene el ritmo.

Dallas Buyers Club

Dallas Buyers ClubSupongo que hay ciertas películas que tan sólo requieren de una buena interpretación para funcionar. Dallas Buyers Club es una de estas pelis, ya que Matthew McConaughey, con su esfuerzo físico e interpretativo, lleva casi todo el peso de la película. Y si no lleva todo el peso es porque tiene un acompañante de lujo, otro actor que lo da todo en pantalla, un Jared Leto simplemente brillante. Pero más allá de las interpretaciones el film no nos aporta mucho más. Tras un buen inicio que consigue meternos en la historia, la peli va de más a menos, perdiendo fuerza cada vez que se centra más en el debate político-farmaceutico y se aleja de lo que realmente nos importa: cómo viven (o sobreviven) sus personajes.


Lo mejor:
McConaughey y Leto, espectaculares.
Lo peor: la politizada segunda mitad del film.

12 años de esclavitud

12-anos-de-esclavitudLa reciente ganadora del Óscar es una película que ya nació grande. Por su equipo técnico y artístico, por ambición y, sobretodo, por temática. Tras el éxito de esa maravilla llamada Shame, Steve McQueen decició hacer la peli definitiva sobre la esclavitud. Lógicamente, el relato que cuenta es estremecedor pero no deja de ser, con perdón, la misma historia que hemos visto tantas otras veces. Eso sí, es lo mismo de siempre, pero impecable en su conjunto. McQueen dirige con maestría: sabe siempre donde colocar la cámara, qué pedir a sus actores y como crear escenas para el recuerdo (ojo al escalofriante plano secuencia de los latigazos). Sin fallos ni fisuras, todo funciona al dedillo en una película grande desde antes de nacer.


Lo mejor:
un reparto entregado.
Lo peor: que nadie espere sorpresas, lo que va a ver es a gente sufrir.

Her

herHace tiempo le hablé a un amigo de esta película como la historia de amor entre un hombre y una aplicación de smartphone. Mi amigo se rió y se lo tomó en coña. Y no hizo mal ya que, viéndolo así, el argumento puede resultar hasta ridículo. Pero el gran logro de Spike Jonze ha sido crear un universo donde esa historia es totalmente veraz. En el apartado visual, Her es una absoluta proeza, que nos pone muy fácil la tarea de creernos todo lo que vemos. Ese aspecto me parece incluso superior a un guión que, partiendo de una idea brillante, creo que deambula un poquito en su último tercio.
Poética, cómica, melancólica, filosófica… Her es una pequeña joya con un fondo tan inspirado en nuestra sociedad que da hasta miedo.


Lo mejor:
con el debido respeto a la voz de Scarlett, el universo creado por Jonze.
Lo peor: pierde un poco de fuerza hacia el final, por decir algo.

La gran estafa americana

La gran estafa americanaTantas nominaciones no le han hecho ningún favor a esta película. La gente tenía las expectativas muy altas y no las ha cumplido. Yo en cambio no esperaba mucho, creía que sería un simple entretenimiento marca O. Russell, pero tengo que decir que me ha decepcionado igual. La peli no encuentra en ningún momento ni el ritmo ni el tono adecuado para lo que pretendía contar, va demasiado a la deriva sin hacer una apuesta clara: si quería ser exagerada o loca, tenía que serlo más. La primera hora me pareció aburridísima, y cuando todo empieza a funcionar, hacia el final, ya es demasiado tarde para salvarlo. Hay que reconocer que los actores y la ambientación hacen lucir mucho el producto, pero poco brillo real se esconde detrás.


Lo mejor:
Christian Bale, Jennifer Lawrence y Jeremy Renner.
Lo peor: es un Scorsese de bazar chino.