Buscando a Nemo

Si hay una manera de complicarse la vida en esto de la animación es hacer una película bajo el agua. Pixar no sólo salió airoso de la empresa, sino que realizó uno de sus mejores trabajos. Con este nuevo largometraje la compañía mostraba todo su potencial y mandaba un mensaje claro a sus competidores: estamos a otro nivel. Y vaya si tenían razón. Humanizaron a unas criaturas tan inexpresivas como los peces de un modo magistral, y demostraron al mundo cómo se tienen que utilizar los recursos técnicos para contar una historia. Buscando a Nemo es una película bellísima, tanto por el viaje de aprendizaje que nos cuenta como por el excepcional paisaje marino que nos muestra.
Un clásico instantáneo. Para variar.


Lo mejor:
con el debido respeto a todo lo demás, su empaque visual.
Lo peor: que aún haya gente que llame a esto cine para niños.

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Monstruos, S.A.

Cuando el talento se une con la imaginación, pasan cosas como ésta. Si Pixar se presentaba al mundo con Toy Story, el primer gran salto de calidad técnica lo daba con Monstruos, S.A. Partiendo de una premisa tan sencilla y universal como son los monstruos que se esconden en los armarios de los más pequeños, Pixar creó todo un universo fascinante como sólo ellos saben hacer. Es alucinante la capacidad de sorpresa que tiene esta película, que deja al espectador deslumbrado ante semejante derroche de ingenio. Y a esto le debemos añadir una amplia galería de personajes maravillosos, en la que destacan sus dos protagonistas, una extraña pareja de monstruos que lo arrollan todo con su carisma. Una película imprescindible.


Lo mejor:
el imaginario del film.
Lo peor: me voy a comer estas palabras, pero… que hagan una precuela.