Anna Karenina

Anna KareninaCuando piensas en una adaptación de uno de estos clásicos tochos de la literatura rusa te imaginas grandes historias, personajes apasionados y escenarios espectaculares. Pues la gracia de esta Anna Karenina es que cumple los dos primeros puntos, pero experimenta con el tercero, transportando casi toda la acción a un escenario, un teatro, que se va moldeando según lo que cuenta la historia. Y la originalidad no termina ahí, ya que el ritmo de la narración está más cerca del musical que de un relato de este tipo. Brillante al inicio, con grandes secuencias, pierde un poco la fuerza a medida que avanza. Quizás porque a veces parece más interesante el cómo lo cuenta todo que no lo que nos está explicando.


Lo mejor:
los actores aguantan muy bien la arriesgada propuesta.
Lo peor: no consigue mantener el sorprendente ritmo que imprime al inicio.

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