Enemy

enemyTras la inmensa Prisioneros, Denis Villeneuve nos trae una propuesta mucho más enigmática y arriesgada. Hay películas que se alejan de lo narrativo para intentar transmitir algo más abstracto, como una sensación o una atmósfera que transporte al espectador a otro sitio. Películas que necesitan de la participación y generosidad del público para descifrar lo que está pasando y encontrar así un significado que no verán en pantalla. En esta liga juega Enemy, un cuento perturbador sobre un chico que descubre que tiene un doble. Villeneuve consigue transmitir mal rollo desde el primer fotograma, y eso es gracias a una dirección, puesta en escena y banda sonora excepcionales. Sólo añadir que Gyllenhaal sigue cotizando al alza, por tercera peli consecutiva.


Lo mejor:
su atmósfera malrollera.
Lo peor: es tan críptica que más de uno puede sentirse estafado.

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Prisioneros

prisionerosPrisioneros lleva días dando vueltas en mi cabeza. Buena señal. Llegué al cine con ciertas dudas y salí de él entusiasmado. Ahora, 72 horas después, pienso rotundamente que esto es un peliculón. Estamos ante un thriller que no te suelta, de esos que te sitúan en un sitio incómodo y te obligan a tomar partido. De esos con los que te implicas por cojones, porque te importan sus personajes y todo lo que les pasa.
Lo que hace Denis Villeneuve con el guión que tiene entre manos es brutal, porque el texto es bueno pero él lo convierte en algo mucho mejor. Dirige con maestría y hace una peli grande sin recurrir a giros explosivos. Para colmo, el reparto está sensacional, en especial un enorme Jake Gyllenhaal. Él y su puto tic son media peli.


Lo mejor:
la solidez y elegancia del conjunto.
Lo peor: hay un pequeño flashback tramposillo que no hacía falta. Por decir algo.