Magical Girl

magical-girlMagical Girl es una película inmensa. Y no hablo sólo de calidad, sino también de cantidad (complejidad narrativa, niveles de lectura, simbología, etc.) Carlos Vermut ha logrado consolidar todo lo que ya apuntó tanto en sus cortos como en su ópera prima y lo ha pulido hasta alcanzar lo que, si esto fuera su cuarta o quinta peli, diríamos que es la cúspide de su cine. Su universo es personalísimo y apasionante, y tan destacable como eso es su generosidad con el espectador, ya que sin nuestra participación el puzle que construye el film jamás se completaría. Carlos bebe de Almodóvar, de Lynch o de Bong Joon-ho y, aún así, todo huele a Vermut. Soy de los que opina que estamos ante el cineasta español más interesante del momento.


Lo mejor:
la perfecta estructura del guión.
Lo peor: puede que no sea un cine para todo el mundo.

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Diamond Flash

Carlos Vermut ha perpetrado una joya. Una indefinible obra que tiene lo cotidiano como escenario de una lynchiana historia coral llena de recovecos. Vermut camina por la línea que separa el drama de la comedia con una firmeza envidiable. Y lejos de artificios visuales, se las apaña con planos fijos, sostenidos, como si estuviera filmando sórdidas viñetas de Daniel Clowes o David Sánchez.
Da la sensación que el resultado final es exactamente lo que su director quería que fuese su primera película. Con lo que llegamos a una conclusión: la libertad creativa, lejos de imposiciones externas, es un requisito esencial para lograr obras como ésta. Siempre que haya talento, claro. Pero de eso a Vermut le sobra.


Lo mejor:
la sensación de estar viendo algo insólito.
Lo peor: que sea tan difícil de ver en una sala de cine.