300

trescientosSi algo no se le puede negar a Zack Snyder es el haber transportado con perfecta caligrafía el cómic de Frank Miller a la gran pantalla.
Su estética no es gratuita y, más allá de brillar por su exuberancia, creo que esa fachada desmesurada es el vehículo ideal para contarnos lo que nos cuenta: una batalla épica, irreal, casi surrealista. Precisamente a ese tono onírico se agarra Snyder para hacernos flipar con un festín visual tan violento como bello.
300 no se esconde, es una cinta extremadamente pictórica y se recrea en ello (ojo al planazo final sobre un abatido Leónidas, como si de una pintura barroca se tratara). Un gran espectáculo y un ejercicio de estilo que, a su manera, sentó precedente.


Lo mejor:
su apuesta estética.
Lo peor: más allá de la fachada encontramos poca cosa.

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Cars

Me imagino que el mayor reto de cualquier persona dedicada a la animación debe ser conseguir dar vida a los objetos más inanimados del mundo. Éste es el mayor logro de Cars: consigue que los coches tengan alma. Se mueven, se expresan más allá de las palabras y se emocionan ¡John Lasseter está obsesionado con que todo tenga vida!  Primero lo hizo con los juguetes en Toy Story y luego con los bólidos. El único fallo del film es no aguantar el vertiginoso ritmo que marca en su inicio, pecando de un metraje excesivamente largo que casi llega a las dos horas. Pero lo mejor es no estresarse, mirar por la ventana y gozar de todos los paisajes que nos enseña el film. Y disfrutar de su final, de los más emocionantes que ha dado Pixar.


Lo mejor:
su capacidad de emocionar… ¡con unos coches!
Lo peor: en algún momento podría subir de marchas y darle más gas.