Oldboy

Park Chan-wook confirmaba con esta película todo lo bueno que había hecho hasta el momento. Lo hacía con un thriller implacable basado en su tema fetiche: la venganza.
Oldboy es un buen ejemplo de cómo transformar un gran guión en algo mucho más grande a través de la puesta en escena. El film arranca con fuerza, con una escena límite en la azotea de un edificio. Pero lo que podría ser un clímax final, aquí es tan sólo el primer escalón en un ascenso imparable hasta el corazón de una venganza con reminiscencias a Seven. Park Chan-wook hace un trabajo portentoso, violento, trágico y de una gran belleza. Y si sus imágenes son memorables, lo mismo se puede decir de una banda sonora tan hipnótica como hermosa. Imprescindible.


Lo mejor:
su arrollador poderío visual.
Lo peor: hay un remake en camino.

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Zatoichi

Me lancé a ver Zatoichi sin tener ni idea de lo que iba a ver. Y Kitano me la coló: esto es una comedia. Su trama no es ningún prodigio, pero lo importante aquí no es el qué, sino el cómo: en el tono, los personajes y su forma de ver el mundo de los samuráis está la diferencia. Kitano nos cuenta la “clásica” historia del justiciero solitario, pero desde su singular perspectiva. Es decir, grandes dosis de violencia (a mí no me convenció la sangre), un particular sentido del humor made in japan, y esa extraña belleza que destilan todos sus films. No me pareció la peli definitiva de Kitano, y la veo lejos de otras obras suyas (El verano de Kikujiro sigue siendo mi favorita), pero me parece una interpretación personal, divertida y necesaria del género samurái.


Lo mejor:
su excéntrica comicidad.
Lo peor: los efectos digitales.

Buscando a Nemo

Si hay una manera de complicarse la vida en esto de la animación es hacer una película bajo el agua. Pixar no sólo salió airoso de la empresa, sino que realizó uno de sus mejores trabajos. Con este nuevo largometraje la compañía mostraba todo su potencial y mandaba un mensaje claro a sus competidores: estamos a otro nivel. Y vaya si tenían razón. Humanizaron a unas criaturas tan inexpresivas como los peces de un modo magistral, y demostraron al mundo cómo se tienen que utilizar los recursos técnicos para contar una historia. Buscando a Nemo es una película bellísima, tanto por el viaje de aprendizaje que nos cuenta como por el excepcional paisaje marino que nos muestra.
Un clásico instantáneo. Para variar.


Lo mejor:
con el debido respeto a todo lo demás, su empaque visual.
Lo peor: que aún haya gente que llame a esto cine para niños.