No tenía demasiadas esperanzas puestas en esta nueva versión del hombre araña, y quizá por eso la película me ha sorprendido gratamente. No estamos ante una reinvención del mito al estilo Nolan (ni mucho menos), pero sí ante una versión más estilizada, oscura y humana del héroe. Uno de los aciertos de la película es Andrew Garfield: su fisonomía y sus movimientos hacen de él una auténtica araña. Y él se lo cree. Gustará más o menos que la versión de Raimi, pero si algo no se le puede criticar a Marc Webb es no haber intentado aportar algo más. Y yo creo que lo ha conseguido. ¿Era necesaria? Seguramente no. Pero Webb no tiene nada que ver en eso. Así que disfrutémosla como se merece. Y si aún no os convence nada, escuchad esto: EMMA STONE.
Lo mejor: el rescate del niño en el puente.
Lo peor: vimos la (misma) primera hora de película hace muy poco.